Trabajo y AR y la cuestión de la progresión profesional

Mi nuevo empleador fue muy servicial, pues me dejó claro que me valoraba y que quería que siguiera trabajando con ellos. Sin embargo, siento que la enfermedad me ha creado una ligera sensación de estar atrapado en mi trabajo actual. La AR ha afectado mi desarrollo profesional.  

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Fondo 

Cuando me diagnosticaron artritis reumatoide hace aproximadamente 5 años, trabajaba como fisioterapeuta musculoesquelética ambulatoria dos días a la semana, 48 semanas al año, mientras criaba a mis hijos pequeños. La naturaleza de mi trabajo, sumada a mi condición, impedía que mis articulaciones soportaran la presión articular habitual que requería mi puesto. Mi empleador no me brindó mucho apoyo y no intentó facilitar cambios en mi lugar de trabajo para que pudiera continuar con mi trabajo. 

cambio de trabajo 

Ante desafíos tan extremos, parecía inevitable dejar mi trabajo. Por casualidad, y afortunadamente, un compañero que desempeñaba un puesto diferente se iba, y aproveché la oportunidad para asumirlo. Mi empleador me ayudó a capacitarme para el puesto; sin embargo, en general, no me brindó apoyo en el entorno laboral. 

Por motivos familiares, cambié de trabajo. Le conté a mi nuevo empleador sobre mi condición después de que me ofrecieran el puesto. Inmediatamente me apoyaron mucho más, me enviaron a Salud Laboral y me facilitaron trabajar en condiciones adecuadas para mí. 

Apoyo del empleador 

Debido a mis síntomas de AR, especialmente la fatiga derivada de la enfermedad, me resultaba difícil trabajar el mismo horario que antes. A pesar de los compromisos en casa, como contratar a una persona de limpieza y que mi esposo trabajara menos horas, solicité una reducción de horas en el trabajo. Mi empleador fue muy servicial, ya que me dejó claro que me valoraba y que quería que siguiera trabajando con ellos. Me facilitaron trabajar en horario reducido y tener un horario laboral que me daba una semana libre cada 7 u 8 semanas, trabajando 42 semanas al año. 

Esto resultó ser muy importante, ya que, al acercarse la semana de descanso, la fatiga aumentaba considerablemente, lo que provocaba un brote. El descanso semanal es vital para poder seguir trabajando de forma permanente. Gracias a ello, he podido mantenerme en el trabajo y en la carrera para la que me formé. 

Resumen 

Siento que la enfermedad me ha creado una ligera sensación de estar atrapado en mi trabajo actual. Sé que es muy poco probable que otros lugares de trabajo faciliten el trabajo a personas con enfermedades crónicas tan bien como mi empleador actual, así que, aunque esto significa que puedo estar en el trabajo y sentirme relativamente bien, conlleva una sensación de estar "estancado" donde estoy. La difícil decisión de intentar progresar laboralmente, pero recuperando los problemas laborales relacionados con mi AR, o quedarme donde estoy durante los próximos 20 años, es emocionalmente difícil. La enfermedad también ha afectado mi desarrollo profesional, ya que siento que podría y habría progresado más si no me hubieran diagnosticado AR. 

- Anónimo