6 consejos para organizar una cena navideña si tienes AR
Blog de Anita Masih

¡Ya casi llega la Navidad! Para la mayoría de la gente, significa disfrutar de mucho tiempo en familia, tradiciones navideñas, regalos y, por supuesto, lo que más anhelan: la gran cena de Navidad. Si bien la mayoría de las personas, y los más pequeños, anhelan disfrutar de la magia del día de Navidad, a menudo son quienes se encargan de organizarlo todo para los demás quienes parecen perderse la alegría. Puede ser una época estresante, como mínimo, y para quienes padecen enfermedades crónicas, puede ser una experiencia aún más agotadora, con el estrés añadido que provoca brotes y fatiga durante y después de la Navidad.
Cocinar la tan preciada cena de Navidad es una hazaña en sí misma y, como yo, si planeas cocinar esta Navidad mientras padeces una enfermedad crónica como artritis reumatoide (AR) o artritis idiopática juvenil (AIJ), es importante estar preparado.
Entonces, como la Navidad está a la vuelta de la esquina, he reunido 6 consejos para ayudarte con la preparación de la cena navideña para que tengas más tiempo y energía para disfrutar de las festividades y, con suerte, evitar los problemas posteriores a las fiestas
1 – La preparación es clave
Hay muchas maneras de prepararse con suficiente antelación para no andar como un pollo sin cabeza (o pavo) ese día. Siempre es útil llevar una lista de ingredientes cuando vas de compras. Si empiezas esta lista una o dos semanas antes, puedes ir añadiendo cosas a medida que las recuerdes. Tener la lista en el móvil también te asegura que la lleves a todas partes y que no la olvides en casa por error cuando vayas de compras. Y hablando de ingredientes, comprar verduras precortadas puede ahorrarte mucho tiempo y esfuerzo si te cuesta picar y cortar. Aunque puede ser un poco más caro, tus manos y muñecas doloridas te lo agradecerán más adelante.
Si insistes en preparar tú mismo todos los acompañamientos en lugar de comprarlos ya hechos, la cocina puede volverse un caos. Un horario de cocina con tiempos de cocción y temperaturas del horno te será útil para planificar cómo tener todo listo para una hora determinada. También te ayudará a controlar el espacio del horno y los tiempos de cocción si solo tienes uno, para que las zanahorias glaseadas con miel y el relleno no se peleen por el espacio. La BBC tiene un ejemplo útil en línea aquí si necesitas un punto de partida.
2 – Toma asiento
A muchas personas con AR y AIJ les cuesta permanecer de pie durante largos periodos, lo que puede hacer que cocinar una comida extravagante sea muy agotador y doloroso. Una manera fácil de cuidar sus articulaciones cansadas es simplemente ponerse de pie. Y no, no me refiero a tumbarse en el suelo de la cocina, sino a instalar una estación de trabajo con una silla o un taburete resistente que llegue hasta la encimera. Desde allí, podrá medir, mezclar y preparar todo sin presionar las rodillas ni los pies.
3 – Pide ayuda
Si la idea de cocinar toda la cena de Navidad te intimida (y, admitámoslo, ¡da mucho trabajo!), puedes pedirles a tus invitados que traigan un plato cada uno para ahorrarte tener que hacerlo todo. Así, podrás cocinar el pavo o el plato principal y llevarte la mayor parte de la gloria. Otra ventaja de pedirles a tus invitados que contribuyan es que tendrás más energía para recibir a tus invitados y disfrutar (es decir, para beberte todo el vino caliente). Si cocinas para tu familia y tienes niños pequeños, haz que participen picando, mezclando (con supervisión si son demasiado pequeños, por supuesto), limpiando y ordenando, para que puedas concentrarte en lo más importante.
También puedes simplificar las cosas en la cocina usando diversos utensilios y ayudas. Puedes usar un abrebotellas, un abrelatas, mangos de silicona para sartenes, cuchillos y cucharas mezcladoras de fácil agarre, por nombrar algunos. Con una simple búsqueda en línea, encontrarás utensilios que podrían marcar una gran diferencia en tu forma de cocinar y preparar alimentos.
4 – Manténgase al día con sus medicamentos
Hablando por experiencia propia, es muy fácil olvidarse de una o dos dosis de la medicación en épocas de mucho trabajo o estrés. Mantenerse al día con la medicación es esencial para asegurar que la enfermedad esté bien controlada y hacer todo lo posible para prevenir brotes. El estrés puede tener un impacto significativo en la AR y la AIJ, por lo que a veces pueden aparecer brotes durante periodos de mucho estrés o situaciones estresantes (como preparar una cena extravagante). Por eso, es importante asegurarse de tomar la medicación a tiempo para reducir la probabilidad de que esto ocurra. Me parece que programar un par de alarmas diarias en el móvil para recordarme que tome la medicación funciona bien si sé que voy a tener una semana muy ocupada. Tener dos recordatorios también ayuda, porque si estás fuera de casa para el primero o no llevabas el móvil encima, recibirás un segundo recordatorio para asegurarte de tenerlo todo cubierto. Solo recuerda anotar cuándo has tomado la medicación para no tomar dos dosis por accidente (¡la niebla mental a veces te hace eso!)
5 – Ten un plan B
Si algo me ha enseñado vivir con AR es que siempre hay que tener un plan B por si acaso mi AR decide arruinar la diversión y darme un brote. Tener un plan B para cocinar la cena de Navidad también es importante. Puedes comprar alternativas congeladas, ya preparadas o compradas en el supermercado, para que te sirvan de ayuda ese día si sufres un brote fuerte y no puedes hacer todo lo que tenías planeado. La naturaleza impredecible de las enfermedades crónicas a veces puede complicar las cosas, y por mucho que te hayas preparado, un brote puede arruinar fácilmente todos tus planes. Como último recurso, en caso de que tu enfermedad crónica no te ayude, puedes pedir comida para llevar en los pocos restaurantes que siguen abiertos el día de Navidad y posponer la cena de Navidad.
6 – Reserva un tiempo de inactividad
Por último, pero posiblemente el consejo más importante, es asegurarse de reservar un par de días de descanso después de preparar la gran cena navideña. Después de comer el pavo, abrir los regalos y olvidar las coronas de papel, puede que al día siguiente te sientas como si hubieras corrido una maratón. Podrías sentirte agotado física y mentalmente, así que tomarte un par de días después de Navidad para recuperarte y relajarte puede ser una buena idea.
Y sobre todo, sé amable contigo mismo, intenta disfrutar este tiempo con tus seres queridos y ¡espero que puedas experimentar algo de la magia del día por ti mismo!
Preguntas frecuentes de personas con artritis reumatoide
“Me encanta organizar la cena de Navidad, pero la preparación me agota por completo. ¿Cómo hacen las personas con artritis reumatoide para que el día sea más fácil sin renunciar a la parte divertida?”
Gran parte del éxito radica en planificar con anticipación y eliminar la presión de tener que hacerlo todo uno mismo. Tener verduras precortadas, listas de ingredientes y un horario de cocina sencillo te ahorrarán muchísima energía. Preparar una zona de trabajo cómoda es muy beneficioso para las articulaciones, y pedir a los invitados que traigan uno o dos platos reduce considerablemente la carga de trabajo sin restarle alegría a la experiencia. Disfrutarás de la magia del día sin el ajetreo de la cocina.
“Estar de pie en la cocina durante horas me destroza las rodillas. ¿De verdad es práctico preparar toda la cena de Navidad sentado?”
Es más práctico de lo que piensas. Una silla o taburete resistente a la altura de la encimera te permite picar, mezclar, medir y preparar los ingredientes sin forzar las rodillas ni los pies. Si a eso le sumas utensilios de cocina o abridores de frascos de fácil agarre, reduces considerablemente la tensión que suele acumularse. Sigues cocinando, pero de una forma que tu cuerpo puede soportar.
Siempre me preocupa aceptar preparar la cena de Navidad y luego sufrir una recaída ese mismo día. ¿Qué hacen las personas con artritis reumatoide si sus síntomas empeoran repentinamente y no pueden preparar toda la comida?
Por eso mismo es tan importante tener un plan B. Tener algunas reservas congeladas o compradas significa que no te quedarás sin opciones si tu cuerpo decide darte un capricho. Si las cosas se complican de verdad, no hay nada de malo en pedir comida para llevar el día de Navidad y siempre puedes posponer la gran comida para otro día. El objetivo es disfrutar de las fiestas, no exigirte demasiado.
Nos encantaría ver otros consejos que tengas para preparar una cena navideña con artritis reumatoide. ¡Síguenos en Facebook, Twitter e Instagram y etiquétanos para que podamos leer todos tus fantásticos consejos!