Recurso

Superar problemas en el trabajo

Las personas que intentan conservar su empleo y, al mismo tiempo, gestionar problemas de salud a largo plazo, a menudo se enfrentan al estrés, el acoso y la discriminación en el lugar de trabajo.  

Por Bridie Nelson y Sandi Sayer 

Tomado de la revista NRAS, primavera de 2011 

Las personas que intentan mantener su empleo y, al mismo tiempo, gestionar problemas de salud a largo plazo, a menudo se enfrentan al estrés, el acoso y la discriminación en el lugar de trabajo, además de las dificultades cotidianas habituales.  
 
Los compañeros pueden victimizar y acosar activamente a los empleados que parecen ser diferentes o más débiles que ellos. Y si tienes la mala suerte de ser víctima de este comportamiento, el miedo constante a "lo que va a pasar hoy" puede ser una causa importante de absentismo laboral, lo que puede llevar a que se tomen medidas disciplinarias o algo peor. En algunos casos, son los departamentos de recursos humanos los perpetradores, por lo que es muy fácil sentir que no hay a quién acudir en busca de ayuda. 
 
Sandi Sayer es una experta en el campo del coaching profesional con muchos años de experiencia, y le pedimos que compartiera 5 consejos clave para ayudar a las personas a gestionar y sobrevivir al acoso y al estrés en el trabajo: 
 
Hay muchas maneras en las que puedes apoyarte y protegerte si eres víctima de acoso, discriminación o estrés en el trabajo. Los cinco puntos que se describen a continuación son los más populares entre los clientes con los que he trabajado. Han sido probados y comprobados, y lo más importante, son muy fáciles de usar. 

1. Mantenga un diario completo 

Si descubre que está siendo víctima de acoso o discriminación, una de las cosas clave que debe hacer es reunir pruebas que respalden su caso. La mejor manera de hacerlo es llevar un diario o registro de incidentes. Debe conservarlo y usarlo con discreción; por favor, no se lo muestre a otros compañeros de trabajo ni amigos. 
Deberá registrar todos los eventos de la(s) persona(s) que le hayan afectado directamente, lo que debe incluir: 
 
• La fecha y hora del evento 
• Qué sucedió: registre todos los detalles (incluya también las conversaciones telefónicas) 
• Quién más estaba presente 
• Cómo le hizo sentir (por ejemplo, intimidado, asustado, enojado). 
 
También es recomendable guardar toda la documentación, incluidos correos electrónicos y notas adhesivas, y recuerde guardar también los mensajes de texto si son relevantes. 
 
Intente no basar su evidencia en rumores o chismes de otros compañeros; registre solo lo que haya presenciado usted mismo. 
 
Recursos Humanos, gerentes, asesores y asistencia legal necesitan hechos, además de sentimientos, para presentar su caso, así que recopile la mayor cantidad de hechos posible. 

2. ¡Cuídate! 

La persona más importante en tu vida eres tú, por lo que es vital dedicar tiempo a cuidarte. Esto es especialmente importante cuando experimentas estrés en el trabajo. Muchas personas subestiman los efectos que el estrés puede tener en ellas, especialmente en su bienestar emocional. Asegúrate de reservar tiempo para darte espacio para relajarte, recuperarte y reagruparte. 
Aquí tienes algunos consejos fáciles de seguir: 
 
• Come y bebe lo más saludablemente posible. El estrés tiene un impacto enormemente perjudicial en tu cuerpo, especialmente en tu sistema inmunológico. Evita los alimentos ricos en grasas y azúcares, y reemplázalos por alimentos frescos y nutritivos. Los suplementos vitamínicos están bien; sin embargo, nada supera una buena alimentación para que tu cuerpo pueda absorber lo que necesita como está diseñado para hacerlo. 
• Bebe mucha agua. 
• Haz algo de ejercicio suave: mueve tu cuerpo tanto como puedas, cada movimiento que hagas ayuda. 
• Pasa tiempo con personas que te hagan sentir bien y te hagan reír. 
• Date un capricho de vez en cuando: sí, cómprate ese CD, entrada para un concierto o lo que sea que te haga sentir bien. 
• Haz algo diferente una vez al mes, algo que te aleje de tu rutina diaria. Quizás tómate un día libre entre semana y ve a una galería de arte local, haz un picnic o visita a un amigo que no has visto en años. 
• Asegúrate de tomar tus descansos asignados en el trabajo. 
• Si puedes, sal a tomar aire fresco a la hora del almuerzo; tu cuerpo te lo agradecerá. 
• Sonríe (aunque no tengas ganas). 
• Habla con alguien en quien confíes y a quien respetes plenamente y tómate un tiempo para hablar sobre tus sentimientos y pensamientos. Dos cabezas hablando es mucho mejor que una cabeza dándole vueltas a todo. 
• Asegúrate de tener un pasatiempo o interés fuera del trabajo que te guste y dedícale tiempo regularmente. 
 
Cuando estás estresado, es importante no compensar con comportamientos extremos en otras áreas. Así que ten cuidado con tus mecanismos de afrontamiento, como comer en exceso (o comer poco), beber grandes cantidades de alcohol, tomar drogas sin receta, apostar o comprar compulsivamente. Si estos mecanismos de afrontamiento aparecen y empiezan a dominarte, es hora de que tomes medidas o busques apoyo en otras personas. 

3. Mantenerse profesional y adulto 

Cuando te encuentras en un estado de estrés intenso, es muy fácil que vuelvas a comportarte de forma infantil e irresponsable. Esto es especialmente cierto si eres víctima de acoso. Mantén la calma, no grites, no insultes ni amenaces a la persona y, por supuesto, evita en todo momento tocarla. La clave es mantener la profesionalidad y la cortesía, y seguir las normas al pie de la letra. 
 
Si te sientes capaz y quieres hablar con el acosador sobre su comportamiento, asegúrate de mantener la calma y la profesionalidad, y de tener testigos (a los acosadores no les gusta trabajar en público). 
 
Si en algún momento sientes que se va a poner agresivo, busca un lugar público y seguro donde haya otras personas. Evita esconderte en los baños: a los acosadores laborales, al igual que a los escolares, les encanta aislarte en lugares de los que es difícil escapar, ya que les da un gran impulso a su ego. 

4. Ejercita esos 'músculos personales'. 

Y no me refiero al culturismo, ¡me refiero a fortalecer la autoestima, la confianza y la seguridad en uno mismo! 
 
Lo primero que desaparece cuando se experimenta estrés laboral es la confianza en uno mismo. Se empieza a dudar de todo lo que se hace, se siente culpa sin motivo y, en algunos casos, puede aparecer la paranoia. Desafortunadamente, solo se da cuenta de que la confianza y la autoestima están por los suelos cuando las cosas se han puesto realmente mal. 
Hay muchas maneras de empezar a ejercitar esa confianza tan valiosa: libros de autoayuda, retiros, unas vacaciones, sesiones de terapia o trabajar con un coach son opciones muy beneficiosas. 
 
No existe una solución única para todos; lo que funciona para otros puede no funcionar para ti, así que sé sincero contigo mismo y busca lo que realmente necesitas. No hay nada de malo en buscar ayuda o pedir consejo; cuídate como cuidarías a tu mejor amigo. 

5. Sea positivo, eficiente y eficaz 

Inicialmente, quien te acosa o discrimina lo hace para protegerse, no para buscarte. 
 
¿Qué quiero decir? 
Pues bien, la persona que provoca tu pesadilla laboral solo tiene un objetivo: asegurarse de que quienes la rodean no se den cuenta de su incapacidad para desempeñar su trabajo eficazmente. 
 
La mejor manera de lograrlo es crear una cortina de humo con astutas distracciones. Culpará a otros por errores, problemas o un trabajo de mala calidad. Así se asegura de que la gerencia te mire a ti y no a ellos. 
 
Ten en cuenta que estas personas mezquinas que te hacen la vida imposible suelen ser solitarias y estar muy tristes. Desafortunadamente, no están dispuestas a buscar ayuda ni a hacer cambios positivos en sus vidas; en cambio, te atacarán directamente. ¿Por qué? Porque es la opción más fácil para ellas. 
 
Así que, si haces tu trabajo bien y con una sonrisa (que, por cierto, odian), les habrás ganado la batalla. Sus juegos mentales y manipulaciones no pueden superar tus acciones positivas. 
 
Es importante que tu gerente/supervisor esté al tanto del excelente trabajo que estás realizando, así que ¿por qué no programar reuniones individuales mensuales con él o ella? Esto te dará la oportunidad de repasar tus logros del mes y el trabajo que planeas realizar. 
 
Si el problema es tu jefe y no puedes hablar con él o ella, lleva un registro de tus actividades y asegúrate de hacer copias de los informes o documentos importantes que hayas generado. ¡He conocido a muchos jefes que se atribuían el trabajo duro de los demás! 
 
Para concluir, me gustaría añadir este último punto importante sobre cómo afrontar el trauma laboral: recuerda que 
TÚ no tienes la culpa, esto NO es tu responsabilidad, NO eres débil ni te estás volviendo loco/a, ¡y SÍ, se puede solucionar!